Autor: Álvaro Sialer Cuevas
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Los músculos son para los débiles.
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Aroma viril
Me dice mi hermana menor, tras pasarme un fin de semana aspirando la casa: —Hueles feo. —No: es mi olorcito masculino.
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La felicidad no puede estar en el bar. Tampoco en el bra.
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El hábito no hace al monje. No. ¡Ah, pero cómo disfraza!
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No dedicar la vida a lo urgente, sino a lo importante.
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Ignorancia. El sentido del mundo no se muestra entre estas palabras.
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Si el trabajo dignifica al hombre, los desvalidos serían indignos. También los soñadores.
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Imagen de la vida antes de dormir
No es la hora de mi sueño seco leño donde mora fuego ahora, cierto dueño del empeño que demora en mostrarme los racimos más felices. Es secarme do venimos de raíces.