Categoría: Poemas
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Villanela para perder el miedo en los aviones
Para L. S. H., que temía a las turbulencias aéreas. No temas de los vientos la estridencia cuando a tu avión remuevan y golpeen, que todo pasará: tenles paciencia. El viento sabe bien cuál es su audiencia y a todos hace que se zamaqueen. No temas de los vientos la estridencia. La calma romperán, y…
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La brevedad del bikini (villanela)
A J. D., modelo captada por la cámara sonriendo entre bastidores de un desfile Tus pechos me mostrabas —en foto, por supuesto— y nunca me los dabas. Tras un bikini estabas, mas créeme, soy honesto: tus pechos me mostrabas. Muy quietos los dejabas y su quietud me ha puesto y nunca me los dabas. Mi…
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Elogio del sueño. Villancico que canta un peruano cínico y malhablado, casado con chilena, que se quedó dormido en el trabajo
La vida deseada la sueño: lo sé, yo dormir sé. La luz matutina me llama al trabajo; yo digo: «¡Carajo!, prefiero mi mina». —Su voz santiaguina me pone: lo sé, yo dormir sé—. Ya marco tarjeta quizá un poco tarde
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Villancico sexi, que cantaba un pastorcillo de yeso que se enamoró de una pastora en un belén
Dos cuerpos distintos aunque hechos de yeso. Belén no es desierto sino viva selva, el aire me envuelva de musgo si vierto mi son porque vuelva la paz a mi seso. Dos cuerpos distintos aunque hechos de yeso.
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Dos canciones de amor
1. Sosiego del amor. (Canta el amante a su pareja) Cual versos paralelos del poema, así tú y yo en la vida y en la muerte. 2. Obsesión. (Canta el amante solitario) Cual versos paralelos poseerte requiero yo en la vida y en la muerte.
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Villanela de Semana Santa (canta un hijo de hombre a Jesús)
El miedo muy terrible que sentiste el jueves por la noche cuando orabas nos sigue visitando en nuestras noches. La copa asaz amarga que entreviste quedó acá con nosotros, y dejabas el miedo muy terrible que sentiste. Los clavos que tu carne como broches el viernes te entroncaban cuando amabas nos siguen visitando en nuestras…
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La luz y el día
La luna por la noche resplandece, el viejo por la noche se envejece. El sol por la mañana aparecía, la soledad del sueño se esparcía. El hombre trabajando calculaba las horas del descanso que soñaba.
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Canción del borracho que, tras beber no poco y entender no mucho, se fue a su casa caminando y discurriendo en atroces rimas
En medio de la noche estaba yo en McDonald’s tratando de saciarme el hambre toda o más bien engañando el ansia de mi vientre por revertir el asco que se asoma en medio de la noche —siempre es entre la noche que las luces secretas del día se reflejan diferentes sobre cosas comunes y corrientes…